Con sus raíces profundas y su forma de plantación
en fila, con vetiver es posible fijar acantilados
y hacer frente a las crecidas en zonas inundables

Vetiver en los humedales naturales de Escobar, provincia de Buenos Aires.
Por Ing. Agr. Gladys Hlavka
La Argentina no es ajena a los cambios climáticos que se están manifestando globalmente, donde las lluvias se transformaron en tormentas, las cotas históricas de las crecientes de los ríos son superadas con frecuencia, y las tormentas marítimas azotan médanos y construcciones balnearias. En contraposición a estos fenómenos se registran temperaturas mínimas y máximas extremas y sequías prolongadas.
Estos cambios obligan a adaptar los proyectos de áreas verdes de nuevas urbanizaciones a condiciones climáticas más extremas y buscar soluciones para las existentes.
Hemos hablado en notas anteriores sobre soluciones sustentables en áreas urbanas o rurales como los techos verdes, el aumento de superficies permeables en reemplazo de las pavimentadas para mitigar el escurrimiento de agua y favorecer el drenaje, el reciclaje del agua de lluvia para su aprovechamiento en viviendas y riego. Queda pendiente abordar las soluciones para el desborde frecuente de ríos, tormentas aluvionales y marítimas que provocan altos niveles de erosión del suelo, inundaciones, contaminación de napas y consecuencias económicas de envergadura.
En Buenos Aires, en los últimos años, las urbanizaciones sobre el Rio de la Plata aumentaron considerablemente y otras están en proyecto. Algunas se han construido rellenando suelos inundables de la ribera, ocupados originariamente por humedales que actuaban como esponjas naturales, morigerando los efectos de las crecientes. Cuando se interviene sobre los ecosistemas naturales, se realizan estudios de impacto ambiental que toman en cuenta, entre otros, las modificaciones del drenaje natural, la contaminación del agua por desechos de construcción y domésticos, el deterioro del suelo y los impactos producidos por las obras de infraestructura. También se evalúan los impactos positivos que están orientados a mejorar y favorecer la inversión, revalorizar el suelo, mantener y proteger el área y sus recursos paisajísticos e incentivar las inversiones, entre otros. Como resultado de los análisis de cada situación, se procede a formular las medidas de mitigación o amortiguamiento, prevención y recuperación dentro del plan de manejo sectorial del proyecto. Estas medidas tratarán de detener o disminuir las alteraciones producidas por los impactos negativos en el medio. Para el caso de los impactos positivos, se procederá a buscar y potencializar su máximo aprovechamiento.
Entre las medidas ambientales se propone diseñar sistemas de estabilización de suelo en la ribera de los ríos para poder resguardar los ambientes de las oscilaciones de variantes de flujos de agua que producen altos niveles de erosión y contaminación. Existen alternativas estructurales como la construcción de tablestacados de hormigón o madera entre otros. En la actualidad, podemos combinar estas estructuras con material vegetal para morigerar o casi anular los efectos erosivos del agua. De esta forma se diseñan sistemas de estabilización del suelo en la ribera de los ríos. Si estos están contaminados, la vegetación puede contribuir a la limpieza del mismo.
A través de los años se ha ensayado la utilización de muchas plantas y árboles para prevenir la erosión con resultados muy variables. Como producto de la investigación, multiplicación y evaluación de resultados, se creó el Sistema Vetiver.
Se trata de la utilización de una planta gramínea, originaria de la India, cuyo nombre científico es Chrysopogon zizanoides, vulgarmente llamada vetiver, la cual, utilizada con diferentes métodos de plantación, ofrece una alternativa excelente para el control de la erosión y descontaminación.
Vetiver
En el mundo se la utiliza desde hace años con excelentes resultados. Hace cuatro años se la cultiva en la Argentina y ya está aprobada su utilización en obras públicas y privadas.
La característica más llamativa de la planta vetiver es su sistema de raíces. Con poco crecimiento lateral, sus raíces llegan a casi 6 metros hacia abajo en la tierra, habiéndose encontrado ejemplares con más de 9 metros de profundidad de raíz y 90 años de edad. Mediante la plantación de varias de estas plantas juntas, en filas, sus raíces se entrelazan para formar una profunda, fuerte y densa red que mejora la estabilidad y la estructura del suelo, manteniéndolo protegido y sujeto. El resultado es un importante refuerzo de las laderas de montañas, acantilados, costas de ríos, lagunas y mares. Tallos rígidos y erectos que forman setos densos cuando se plantan muy juntos, pueden hacer frente a un flujo relativamente fuerte de aguas situaprofundas, reducir su velocidad y formar trampa para sedimentos aumentando el volumen del suelo. Las raíces se adaptan a todo tipo de terrenos y penetran incluso en las capas rocosas, evitando los deslizamientos de barro en las laderas. No tiene estolones ni rizomas y no produce semillas, lo que es una ventaja para evitar la invasión o colonización de nuevos hábitats. Crece en suelos y sustratos de poca fertilidad, PH variados, sodicidad, y en suelos con altas concentraciones de metales pesados. No es tolerante a la sombra. Resiste temperaturas de entre menos 10 grados y 43 grados centígrados.
Planificación y diseño para su utilización
De acuerdo a cada situación, se estudian los antecedentes climáticos de la zona y los objetivos que se deseen alcanzar en el corto y mediano plazos. Una vez determinado si se realizará una combinación de métodos constructivos con plantación o plantación exclusivamente, se establece la cantidad de hileras de plantas y su distribución de acuerdo con el lugar, y se determina el sistema de plantación más conveniente. Vetiver se comercializa en forma de esquejes y se planta en forma directa en el suelo o en almácigo de esquejes previo a la plantación para estimular el aumento radicular de las plantas y luego plantarlas en forma de chorizo. El uso de geotextiles biodegradables de contención, en las riberas de los ríos o zonas inundables para sostener las plantas en el suelo en su etapa inicial de desarrollo, en muchos casos es conveniente. En otros casos se pueden plantar en bolsones rellenos con el suelo del lugar, que se colocan directamente en el agua y estos permiten que se vaya ganando terreno por los sedimentos que traerán las crecientes. A medida que se va acumulando suelo en el entorno, las plantas generan nuevas raíces desde el nuevo nivel del suelo, estabilizándolo.
Delta, acantilados
En el Delta Argentino, se ha realizado un trabajo de investigación para reducir la tasa de erosión de las orillas del río Paraná de las Palmas. La vegetación plantada en la orilla del río ayuda de dos maneras: disminuye la altura de las olas entrantes, producto del paso de buques de gran calado. También se fortalece el suelo por las propiedades de consolidación de los sistemas de raíces de las plantas.

En las islas del Delta, destinadas a producción ganadera o agrícola, este sistema es de gran utilidad para estabilizar albardones.
Su uso en la fijación de acantilados, requiere de una gran cantidad de plantas y una estrategia de plantación con personal idóneo.
Lago, lagunas y ríos
El vetiver puede sobrevivir y crecer normalmente en el agua y tiene una gran capacidad de absorción de nutrientes como nitrógeno y fósforo, metales pesados, bacterias, toxinas, herbicidas. Debido a esta característica constituye también una opción para descontaminar ríos si se planta en las orillas.
En lagunas artificiales con poca oxigenación, donde las variaciones bruscas de temperatura y precipitaciones a lo largo del año predisponen a que se rompa su equilibrio ecológico con la consecuente muerte de peces, proliferación de algas y plantas acuáticas indeseables, la plantación de vetiver en las orillas es una opción para mejorar la calidad del agua, reducir la polución y aumentar el valor ornamental del lugar.
La utilización de esta planta suma opciones a la hora de mantener espejos de agua limpios y en equilibrio.
Conclusión
Las plantas de vetiver son una solución innovadora y sustentable para la protección de zonas erosionables. Disponible en la Argentina, es una herramienta más para preservar los suelos y descontaminar el planeta.
Fuente:
Casa Country
Gladys Hlavka
Ingeniera Agrónoma-Paisajista
Hemos hablado en notas anteriores sobre soluciones sustentables en áreas urbanas o rurales como los techos verdes, el aumento de superficies permeables en reemplazo de las pavimentadas para mitigar el escurrimiento de agua y favorecer el drenaje, el reciclaje del agua de lluvia para su aprovechamiento en viviendas y riego. Queda pendiente abordar las soluciones para el desborde frecuente de ríos, tormentas aluvionales y marítimas que provocan altos niveles de erosión del suelo, inundaciones, contaminación de napas y consecuencias económicas de envergadura.
En Buenos Aires, en los últimos años, las urbanizaciones sobre el Rio de la Plata aumentaron considerablemente y otras están en proyecto. Algunas se han construido rellenando suelos inundables de la ribera, ocupados originariamente por humedales que actuaban como esponjas naturales, morigerando los efectos de las crecientes. Cuando se interviene sobre los ecosistemas naturales, se realizan estudios de impacto ambiental que toman en cuenta, entre otros, las modificaciones del drenaje natural, la contaminación del agua por desechos de construcción y domésticos, el deterioro del suelo y los impactos producidos por las obras de infraestructura. También se evalúan los impactos positivos que están orientados a mejorar y favorecer la inversión, revalorizar el suelo, mantener y proteger el área y sus recursos paisajísticos e incentivar las inversiones, entre otros. Como resultado de los análisis de cada situación, se procede a formular las medidas de mitigación o amortiguamiento, prevención y recuperación dentro del plan de manejo sectorial del proyecto. Estas medidas tratarán de detener o disminuir las alteraciones producidas por los impactos negativos en el medio. Para el caso de los impactos positivos, se procederá a buscar y potencializar su máximo aprovechamiento.
Entre las medidas ambientales se propone diseñar sistemas de estabilización de suelo en la ribera de los ríos para poder resguardar los ambientes de las oscilaciones de variantes de flujos de agua que producen altos niveles de erosión y contaminación. Existen alternativas estructurales como la construcción de tablestacados de hormigón o madera entre otros. En la actualidad, podemos combinar estas estructuras con material vegetal para morigerar o casi anular los efectos erosivos del agua. De esta forma se diseñan sistemas de estabilización del suelo en la ribera de los ríos. Si estos están contaminados, la vegetación puede contribuir a la limpieza del mismo.
A través de los años se ha ensayado la utilización de muchas plantas y árboles para prevenir la erosión con resultados muy variables. Como producto de la investigación, multiplicación y evaluación de resultados, se creó el Sistema Vetiver.
Se trata de la utilización de una planta gramínea, originaria de la India, cuyo nombre científico es Chrysopogon zizanoides, vulgarmente llamada vetiver, la cual, utilizada con diferentes métodos de plantación, ofrece una alternativa excelente para el control de la erosión y descontaminación.
Vetiver
En el mundo se la utiliza desde hace años con excelentes resultados. Hace cuatro años se la cultiva en la Argentina y ya está aprobada su utilización en obras públicas y privadas.
La característica más llamativa de la planta vetiver es su sistema de raíces. Con poco crecimiento lateral, sus raíces llegan a casi 6 metros hacia abajo en la tierra, habiéndose encontrado ejemplares con más de 9 metros de profundidad de raíz y 90 años de edad. Mediante la plantación de varias de estas plantas juntas, en filas, sus raíces se entrelazan para formar una profunda, fuerte y densa red que mejora la estabilidad y la estructura del suelo, manteniéndolo protegido y sujeto. El resultado es un importante refuerzo de las laderas de montañas, acantilados, costas de ríos, lagunas y mares. Tallos rígidos y erectos que forman setos densos cuando se plantan muy juntos, pueden hacer frente a un flujo relativamente fuerte de aguas situaprofundas, reducir su velocidad y formar trampa para sedimentos aumentando el volumen del suelo. Las raíces se adaptan a todo tipo de terrenos y penetran incluso en las capas rocosas, evitando los deslizamientos de barro en las laderas. No tiene estolones ni rizomas y no produce semillas, lo que es una ventaja para evitar la invasión o colonización de nuevos hábitats. Crece en suelos y sustratos de poca fertilidad, PH variados, sodicidad, y en suelos con altas concentraciones de metales pesados. No es tolerante a la sombra. Resiste temperaturas de entre menos 10 grados y 43 grados centígrados.
Planificación y diseño para su utilización
De acuerdo a cada situación, se estudian los antecedentes climáticos de la zona y los objetivos que se deseen alcanzar en el corto y mediano plazos. Una vez determinado si se realizará una combinación de métodos constructivos con plantación o plantación exclusivamente, se establece la cantidad de hileras de plantas y su distribución de acuerdo con el lugar, y se determina el sistema de plantación más conveniente. Vetiver se comercializa en forma de esquejes y se planta en forma directa en el suelo o en almácigo de esquejes previo a la plantación para estimular el aumento radicular de las plantas y luego plantarlas en forma de chorizo. El uso de geotextiles biodegradables de contención, en las riberas de los ríos o zonas inundables para sostener las plantas en el suelo en su etapa inicial de desarrollo, en muchos casos es conveniente. En otros casos se pueden plantar en bolsones rellenos con el suelo del lugar, que se colocan directamente en el agua y estos permiten que se vaya ganando terreno por los sedimentos que traerán las crecientes. A medida que se va acumulando suelo en el entorno, las plantas generan nuevas raíces desde el nuevo nivel del suelo, estabilizándolo.
Delta, acantilados
En el Delta Argentino, se ha realizado un trabajo de investigación para reducir la tasa de erosión de las orillas del río Paraná de las Palmas. La vegetación plantada en la orilla del río ayuda de dos maneras: disminuye la altura de las olas entrantes, producto del paso de buques de gran calado. También se fortalece el suelo por las propiedades de consolidación de los sistemas de raíces de las plantas.

En las islas del Delta, destinadas a producción ganadera o agrícola, este sistema es de gran utilidad para estabilizar albardones.
Su uso en la fijación de acantilados, requiere de una gran cantidad de plantas y una estrategia de plantación con personal idóneo.
Lago, lagunas y ríos
El vetiver puede sobrevivir y crecer normalmente en el agua y tiene una gran capacidad de absorción de nutrientes como nitrógeno y fósforo, metales pesados, bacterias, toxinas, herbicidas. Debido a esta característica constituye también una opción para descontaminar ríos si se planta en las orillas.
En lagunas artificiales con poca oxigenación, donde las variaciones bruscas de temperatura y precipitaciones a lo largo del año predisponen a que se rompa su equilibrio ecológico con la consecuente muerte de peces, proliferación de algas y plantas acuáticas indeseables, la plantación de vetiver en las orillas es una opción para mejorar la calidad del agua, reducir la polución y aumentar el valor ornamental del lugar.
La utilización de esta planta suma opciones a la hora de mantener espejos de agua limpios y en equilibrio.
Conclusión
Las plantas de vetiver son una solución innovadora y sustentable para la protección de zonas erosionables. Disponible en la Argentina, es una herramienta más para preservar los suelos y descontaminar el planeta.
Fuente:
Casa Country
Gladys Hlavka
Ingeniera Agrónoma-Paisajista
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