jueves, 21 de junio de 2012

Planta protagonista del mes de Junio: Cactus


21 de junio de 2012

Planta protagonista del mes de Junio: Cactus

jardineria
La Oficina Holandesa de Flores nos propone para este mes de junio comoplanta protagonista del mes el Cactus.
cactus
CACTUS: RESISTENTE, PERSEVERANTE Y FIEL COMPAÑERO
Si siempre ha deseado tener una planta resistente, que aguante la falta de cuidados, y que se recupere fácilmente de su desatención, entonces el Cactus es idóneo para usted. La Planta del Mes de junio cumple todos los requisitos mencionados. El Cactus puede parecer un tanto inaccesible al principio, pero una vez que empieza a cuidarlo usted encontrará en él a un amigo incondicional.

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El Cactus es un superviviente real. Pertenece a la familia de plantas suculentas: las plantas con una elevada capacidad de absorber y almacenar grandes cantidades de agua en sus tallos, hojas y raíces. Esta técnica les permite sobrevivir durante períodos muy largos sin agua. Sus espinas tienen una importante función en este sentido también, pues son capaces de absorber el rocío, y que es una fuente de humedad adicional para la planta.
cactus
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Duro y resistente
La mayoría de las especies de cactus son originarias del Norte, Centro y Sur América. Allí crecen en los desiertos y en las estepas, pero también se encuentran en lo alto de las laderas montañosas, en los bosques de edad madura e incluso en las selvas tropicales. El Cactus es indiscutiblemente un maestro de la adaptación en condiciones ambientales adversas. En algunos de sus hábitats la temperatura fluctúa de 50 °C (entre el día y la noche), o incluso 100 °C (entre el verano y el invierno). Realmente se tiene que ser un tipo muy duro para sobrevivir en estas condiciones. Pero el Cactus es un tipo así.
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Años de fiel compañía 
El Cactus es una planta que puede valerse prácticamente por sí misma. Y con mucho gusto resistirá y batallará contra viento y marea con tal de compartir la estancia con usted. Todo lo que pide a cambio es que tenga especial cuidado con el riego. Durante el período de letargo, durante los meses que van de noviembre a marzo, el Cactus no necesita casi nada de agua. Rociar con un pulverizador de plantas a partir de marzo, y poco a poco ampliar la cantidad de agua durante el verano, o si aparecen los botones florales, será suficiente. Pero si tiene duda sobre si regar o no su planta, siempre es mejor que opte por no regarla. Demasiada agua puede causar pudrición de la raíz, a la que el Cactus es muy sensible. Si tiene en cuenta esta sencilla regla será recompensados con su fiel compañía durante muchos años.
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domingo, 17 de junio de 2012

UNA VIDA SALUDABLE CON LA FUERTE SANSEVIERIA

Sansevieria.


UNA VIDA SALUDABLE CON LA FUERTE SANSEVIERIA

Una planta robusta que puede generar confianza. La Sansevieria, planta del mes de julio, se ha liberado completamente de su imagen tapada. Se presenta con orgullo a su propietario, de larga durabilidad y sin dificultad para vivir juntos en una casa fresca y saludable.



La Sansevieria con sus hojas en forma de espada es casi indestructible. No es de extrañar, ya que en sus orígenes, esta planta sobrevivía en el desierto seco y cálido. Su imagen conservadora le ha hecho perder protagonismo a esta robusta planta. Indistintamente de que elija una versión de color verde, amarillo-verde o gris, con punta afilada, con forma de roseta, o de hojas enrolladas, la Sansevieria se unirá íntimamente a usted.


De la realeza
La Sansevieria, de actitud orgullosa, probablemente heredada de su tocayo, el príncipe italiano Raimondo di Sangro, de San Severo, siglo XVIII, pero que a pesar de tener un pasado unido a la realeza, en realidad nunca estuvo a la altura, ya que su vínculo siempre estuvo más ligado con las personas comunes, manteniendo una unión de por vida.


El oxígeno y la humedad
Viniendo del desierto está planta tiene asegurada su fortaleza. Pero tiene otras características especiales, no sólo purifica el aire y aumenta el oxígeno de la casa, sino que además combate el aire seco. Aumenta el nivel de humedad en el ambiente, lo cual ayuda a paliar la piel seca, los ojos secos e irritados, o el picor de garganta. En definitiva, es una planta idónea para disfrutar de un hogar saludable en el que poder relajar además la mente.



Cuidados
Indicada para todas aquellas personas que deseen disfrutar de las plantas en casa, pero que no quieren tener la preocupación de sus cuidados. Incluso con el peor trato, esta planta tenaz es capaz de sobrevivir. El aire seco, la sombra, el sol brillante, la falta de riego… nada será un inconveniente para una planta tan resistente. Aunque lo ideal es regarla con poca cantidad de agua cada dos semanas en verano, y cada tres o cuatro semanas en otoño e invierno, además de añadir algo de fertilizante de vez en cuando. Es importante que la maceta esté bien drenada y no acumule agua en el fondo. Puede ubicar su Sansevieria en un sitio con buena iluminación, pues eso le ayudará a crecer mejor y a tener un buen color, y puede trasplantarla cada dos años si el tiesto le ha quedado realmente muy pequeño.

Decoración para Oficinas: Plantas de Interior




Decoración para Oficinas: Plantas de Interior
Decoración para Oficinas: Plantas de Interior
¿Es conveniente tener plantas en las oficinas? ¿Por qué? ¿cuáles son los beneficios de tenerlas?
Es necesario colocar plantas en todos los espacios, y más en los cerrados donde permanecemos mucho tiempo, mejoran la calidad del aire , absorben contaminantes y transforman el dióxido de carbono en oxígeno. Absorben ruidos y producen un efecto cromático y estético que hacen único cada espacio que compartimos con las plantas.
         
¿Qué tipo de plantas se recomiendan para ambientes laborales?
¿Influye la altura en que se encuentra la oficina en el tipo de plantas a elegir?
Existe gran cantidad de plantas de interior con distintas características, las hay con follaje de infinitos colores, con flores y frutos, erectas, achaparradas, colgantes rastreras etc., de centímetros a metros de altura según las especies.
La luz en los edificios altos es mejor, la secuencia de horas-día es más larga y cuanto más iluminado mejor para las plantas.
¿Cuáles son los cuidados que se deben tener para este tipo de plantas?
En las plantas de interior es importante tener un tamaño adecuado de maceta o contenedor con un buen sustrato esponjoso a base de turba, resaca de río o pino. Regarlas regularmente y fertilizar cada 10 días. Darles toda la luz que se pueda ofrecer en cantidad de horas es fundamental.
          
¿Existen plantas para oficinas que no tienen luz?
Todas las plantas de interior viven perfectamente con luz artificial y los tubos fluorescentes son la mejor fuente, con ciclos lo más cercano a las 12 horas diarias.
¿Es cierto que las plantas en los ambientes cerrados quitan el oxigeno?
Las plantas son un laboratorio químico que lo activa la luz, por las hojas respiran a través de los estomas, toman dióxido de carbono y lo transforman en  oxígeno.


Fuente:
 CULTIVOS NORMA

Poda de Arbustos


Poda de Arbustos

 Respuestas a los interrogantes que se presentan al momento de decidir si podar o no hacerlo y las técnicas apropiadas para cuando llegue el momento de cortar.
 Textos: Ricardo González Junyent, María del Carmen Echenique y Alicia Dobra. 
Fotografías: Diana Roglich
 
 
Consideraciones generales
La poda es una práctica que implica considerar aspectos básicos sobre la planta y su entorno. Quien realice dicha tarea, previo a iniciarla, debe conocerlos. La poda de arbustos no es la excepción, por lo que queda incluida en esta afirmación.
Deben ser conocidos los requerimientos climáticos, edáficos, características fisiológicas y botánicas de las especies; aspectos ornamentales como tamaño, forma, tipo de follaje (persistente o caedizo), hábitos de crecimiento, floración y fructificación del ejemplar que requiere ser podado.
Esta consideración significa que si bien pueden seguirse conceptos de poda básicos, es necesario ajustarlos en función de cada especie y del lugar en el que la misma se desarrolla.
 
 
El mantenimiento de un espacio verde, público o privado, requiere una planificación adecuada respecto del manejo de las especies que lo componen. Se debe asegurar que cada planta disponga del espacio físico requerido en su estado adulto para poder expresar su potencial genético. Asimismo, que sus características ornamentales se perpetúen en el tiempo y que las ramas muertas, quebradas o con procesos de decaimiento interno de la madera sean retiradas para evitar situaciones de riesgo.
La poda es una de las prácticas que debe ser tenida en cuenta en este plan de manejo. Consiste en remover de modo total o parcial las partes leñosas o herbáceas activas de una planta, resultando afectado su comportamiento fisiológico. Al considerarse a la planta como una unidad, debe tenerse presente que al quitar una parte activa de la misma se afectan las relaciones existentes entre sus órganos y las funciones que ellos cumplen.
 
 “Magnolia soulangeana: Los arbustos de floración temprana no deben podarse en época de reposo por que se eliminan yemas florales. Una poda leve debe efectuarse de inmediato una vez terminada la floración”.
 
Al mismo tiempo no debe perderse de vista que la poda es una práctica debilitante.Luego de una poda severa suele observarse que la planta reacciona produciendo brotes individuales significativos, lo cual puede llevar a sacar como conclusión que la planta se vigoriza, sin embargo esto es erróneo. Cuando se poda sobre madera de varios años se está retirando buena parte de las reservas de la planta, a la vez que se limita la posibilidad de volver a generarlas al reducir su número de hojas. Si esta práctica se realiza permanentemente, las reservas se van agotando y en consecuencia la planta vivirá menos años. Por otro lado, en cada corte se genera una herida que se constituye en una posible vía de entrada de patógenos.
A fin de mantener una planta sana, fuerte, joven y aportando su máximo valor paisajístico, se presentan en esta entrega aspectos básicos para facilitar al lector la adopción de los criterios más apropiados para proceder a efectuar cortes que realmente sean justificados y para que pueda considerar cada situación de poda como un caso único e irrepetible.

 
 
Un aspecto importante en la planificación de la poda es el de disponer de las herramientas adecuadas y los elementos de seguridad que permitan no correr riesgos innecesarios en la realización de la tarea. Sin embargo dichos preparativos escapan a los objetivos de este artículo y no serán desarrollados en esta oportunidad. Sólo se exponen algunos aspectos técnicos referidos a los tipos de poda y de cortes que pueden efectuarse.
LA PODA DE ARBUSTOS
Los arbustos adquieren su máximo valor ornamental cuando su crecimiento es natural y este no se ve alterado por podas sistemáticas e irracionales. En términos generales, puede decirse que la mejor poda para ellos será la que menos se note y aquella que se realice teniendo en cuenta cuál es el carácter ornamental más destacado de la especie en cuestión e intente privilegiarlo.

 
 
Al podar un arbusto se deberá tener presente que podrá optar por proceder a la eliminación o raleo de ramas y/o al acortamiento de ramas.

Poda de eliminación o raleo de ramas: se eliminan las ramas desde la base. Este modo de poda logra una planta menos compacta, más abierta, que mantiene su forma y tamaño original, que recibe luz y aire en el interior de su copa y con mejores condiciones sanitarias en el ramaje interior. (Figura 1)
 
Poda de acortamiento de ramas: se suprime una parte variable de la rama. El corte se hace a la altura de una yema ubicada en una posición que se considere apropiada para que el nuevo brote, que desarrollará a partir de ella, lo haga en la dirección deseada.(Figura 2) 
Si se efectúa un fuerte acortamiento se van a obtener brotes largos y vigorosos. Si el acortamiento es menor, al quedar más yemas, se van a obtener renuevos más débiles y numerosos. Esto permite equilibrar el vigor de cada rama para que el desarrollo de la copa sea homogéneo (Figura 3).
También existe la posibilidad de hacer la poda por encima de alguna ramificación lateral existente en la rama que se está acortando. De este modo el crecimiento continuará a partir de ella y el corte quedará disimulado por el follaje. (Figura 4)
Este tipo de cortes disminuyen el tamaño de los arbustos sobre los que se interviene, favorecen el desarrollo de ramas laterales y dan como resultado una copa más compacta. También evitan que prevalezcan los tallos envejecidos, despoblados de ramas o sin follaje, en la parte baja de la planta.
Si la poda se practica periódicamente sobre ramas de poco diámetro, aplicando una u otra de las técnicas descriptas, o ambas a la vez, puede lograrse un buen balance entre crecimiento vegetativo, floración y fructificación, una buena entrada de luz hasta la base y que el arbusto mantenga sus atributos ornamentales por mucho tiempo.
Lo peor que puede hacerse es no intervenir por muchos años y luego pretender corregir estructuras arbustivas envejecidas con podas drásticas que causan heridas importantes y graves desequilibrios en el funcionamiento de la planta.
SITUACIONES PARTICULARES
Una vez conocidos los aspectos generales de la poda, vamos a describir algunos casos especiales.
Poda de eleagnus: En especies de follajes disciplinados deberán quitarse las ramas que no presenten esa característica y se han vuelto totalmente verde.


Arbustos con follaje de valor ornamental
Por ejemplo: eleagno (Eleagnus pungens) aucuba (Aucuba japonica), evonino (Euonymus japonica), teucrio (Teucrium fruticans), berberis o agracejo (Berberis sp.).
La poda debe limitarse a retirar ramas enfermas, quebradas, entrecruzadas, envejecidas o aquellas que se van de tipo, respecto del hábito de crecimiento predominante.
Esto último implica, por ejemplo, que en una especie en la que la mayoría de sus ramas tienen una posición erguida deberían extraerse aquellas que tienden a desarrollar en posición horizontal o hacia abajo ya que originan entrecruzamientos y superposiciones no deseadas.
En especies de follajes disciplinados (verdes y amarillos o cremas) deberán quitarse las ramas que no presenten esa característica y se han vuelto totalmente verdes. En arbustos como Cineraria maritima y Santolina sp (follajes grises) en los que sus flores no tienen un gran interés visual, estas deben quitarse en sus primeras etapas de desarrollo, para evitar competencia con el follaje y asegurar una estructura compacta de la planta. Si se las deja florecer se ve afectada la producción de follaje y la estructura de la planta se desluce perdiendo valor ornamental.
No requieren una poda especial. Sólo necesitan una poda de raleo y eliminación de ramas muertas y mal formadas. Si es necesario controlar su tamaño, hacerlo en la primavera temprana acortando sobre una lateral.
Si se buscan arbustos compactos, bien enramados desde la base, pueden pinzarse (pellizcarse) durante primavera-verano. Esta poda se realiza desde su formación y durante toda la vida de la planta.

“Poda de cornus: Debe realizarse para renovar aquellas ramas que comienzan a envejecer para privilegiar la obtención de nuevos brotes que presenten el color rojizo de la corteza”

Arbustos cultivados por el carácter ornamental de su corteza en invierno
Por ejemplo: Cornus sanguinea, con corteza roja, y Cornus stolonifera ‘flaviramea’, con corteza amarilla.
La poda debe realizarse en forma tardía a fines del invierno o principios de primavera renovando aquellas ramas que comienzan a envejecer en las que la corteza se resquebraja y pierde su color llamativo. Se privilegia la obtención de nuevos brotes vigorosos que presenten el color característico de la corteza.
Arbustos cultivados por su floración o fructificación destacada 
 
Los arbustos adquieren su máximo valor ornamental cuando su crecimiento es natural y no se ve alterado por podas sistemáticas e irracionales.

En este caso debe conocerse cómo y cuándo se produce la floración, ya que una poda mal efectuada puede conducir a que esta no ocurra por uno o más años.
Así hay arbustos que representan distintas situaciones:
1. Arbustos de floración temprana
La floración se produce a fines de invierno o inicios de primavera, sobre madera del año anterior o de más de un año. Estos arbustos no deben podarse en época de reposo por que se eliminan yemas florales. Esta práctica, en especies que florecen a lo largo de toda la rama, disminuiría la floración y en las que florecen sólo en el extremo, la impediría. Una poda leve debe efectuarse de inmediato una vez terminada la floración para permitir el desarrollo de nuevas yemas floríferas.
Algunos ejemplos
  • Lila (Syringa vulgaris): las flores desarrollan en madera del año anterior a partir de yemas terminales. Una poda de acortamiento en invierno en esta especie implica la pérdida total de la floración.
  • Forsitia (Forsythia sp): las flores surgen en madera del año anterior a lo largo de toda la rama.
  • Membrillero de flor (Chaenomeles japonica): las flores desarrollan sobre dardos de dos o tres años en madera del año.
  • Otras especies de este grupo: kerria japonica, corona de novia (Spiraea thumbergii y Spiraea cantoniensis), tamarisco (Tamarix gallica), nandina (Nandina domestica), bola de nieve (Viburnum opulus), Magnolia soulangeana, Deutzia japonica.
2. Arbustos de floración en primavera avanzada–verano–otoño
La floración se produce sobre madera formada en esa temporada. Dichos arbustos requieren una poda más severa que el grupo anterior porque deben renovarse continuamente los tallos que ya florecieron, La cual se hace a la salida del invierno. En general para mantener una planta bien formada y joven es apropiado efectuar un plan de poda que contemple la renovación total de la misma a cumplirse en ciclos de 4 a 5 años (renovación anual de 1/4 a 1/5 de las ramas de cada ejemplar) dependiendo esto del ritmo de crecimiento.
Corona de novia roja (spiraea bumalda):Los arbustos que florecen en primavera avanzada verano-otoña requieren ser podados a la salida de invierno para que renueven de modo continuo los tallos que ya florecieron.
Algunos ejemplos:
Rosales (Rosa sp), retama (Spartium junceum), lavanda (Lavanda angustifolia), rosa de siria (Hibiscus syriacus), budleias (Buddleja davidii.), corona de novia roja (Spiraea bumalda).
A modo de conclusiones, se desean brindar algunas recomendaciones generales: antes de proceder a podar cualquier ejemplar haga un análisis cuidadoso del mismo.
En función de lo que la planta le ha mostrado al observarla, conociendo cuáles son los caracteres ornamentales que se desean destacar, cuál es su hábito de crecimiento y de floración, se estará en condiciones de iniciar la tarea. Al año siguiente observe la planta podada, vea si esta reaccionó según lo esperado.
Revea lo hecho, trate de encontrar explicación a lo sucedido. Si identifica errores vuelva a intentar corrigiéndolos. No deje de recordar que el mantenimiento del jardín debe desarrollarse en un marco de preservación del medio ambiente que respete el hábito natural de crecimiento de las especies.
 
Puede decirse que la mejor poda es la que menos se nota y aquella que se realiza privilegiando el carácter decorativo más destacado de la especie.

Bibliografía
Bellón, C. A.Fundamentos del Planeamiento Paisajista. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería. Fascículo 31. Buenos Aires: Ed. ACME.1982.
Brickhell, C.Pruning shrubs. The Royal Horticultural Society’s Encyclopaedia of Practical Gardening. 1978.
Echenique, M. del C., González Junyent, R. y Dobra, A. II Curso de Poda de Especies Ornamentales. Facultad de Ciencias Agrarias. UNCo. 60 pag. 1998.
Fritsch, R. La Poda de Arbustos Ornamentales. Ed. Susaeta. ISBN 978843050021. 2001.
Prat, J.Y. y Retournard, D. Poda De Todos Los Árboles y Arbustos Ornamentales. Barcelona: 1º Ed. Omega. ISBN : 9788428214636. 2008.
Royal Horticultural Society : Técnicas de Poda y Formación. Ed. Blume. 83 pag. 1997.
Verdeguer Monge, A.. La Poda de Arbustos Ornamentales. Madrid: Servicio de Extensión Agraria Nº 23-241/79 H D Neografis, S. L. Santiago Estévez. I.S.B.N.: 84-341-022. 1979.

Ricardo González Junyent, María del Carmen Echenique y Alicia Dobra son docentes de la Cátedra de Parques, Jardines y Floricultura de la Facultad de Ciencias Agrarias. (Universidad Nacional del Comahue).

Sueños


Sueños


Por Tristán Simanauskas*
Para el Museo de La Plata

A medida que disminuye la cantidad de luz y la temperatura con la llegada del invierno, los seres vivos experimentan una serie de cambios, tanto en su conducta como en su fisiología, que les permiten sobrellevar esta estación desfavorable.

Las plantas entran en un “sueño”, un estado de reposo o retraso en el crecimiento hasta que las condiciones vuelven a ser favorables en la primavera. La disminución de la luz, de la temperatura o de las lluvias dispara esta conducta.

Los animales recurren a distintos mecanismos para enfrentar el invierno. Los reptiles y anfibios no controlan la temperatura de su cuerpo y, cuando esta desciende en el ambiente, se enfrían y  entran en un estado que se denomina brumación.  Están aletargados, inmóviles, aunque ocasionalmente se desplazan para comer o beber.

Los mamíferos y las aves controlan la temperatura de su cuerpo y pueden mantenerse activos durante el invierno. Sin embargo, varios mamíferos y solo unas pocas aves hibernan disminuyendo su temperatura corporal y su ritmo cardíaco. A diferencia de los reptiles, durante la hibernación  realmente duermen y utilizan las reservas energéticas -grasas y azúcares- acumulados en su cuerpo. 

Los insectos enfrentan la temporada desfavorable a través de un mecanismo conocido con el nombre dediapausa; esta está controlada por genes que no solo regulan el metabolismo, sino todo el desarrollo de los insectos.

Una conducta particular es llevada adelante por las vaquitas de San Antonio pertenecientes al grupo de losCoccinélidos.  

Estos vistosos escarabajos de colores se refugian en la corteza de los troncos, en la cara de los mismos orientada hacia el norte; en otras palabras, en la parte más cálida del árbol. Pero las vaquitas de San Antonio no utilizan únicamente los árboles de refugio, también los aleros, marcos de ventanas, postigotes y hasta los interiores de las habitaciones son elegidos por muchos de estos insectos como lugares ideales para esperar la llegada de la primavera.

Foto: Florencia Cesio
* Tristán Simanauskas (50), es Doctor en Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata. Fue Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y participó en proyectos sobre paleoecología, paleontología y paleobiogeografía en Sudamérica y Australia, subvencionados por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y por el Australian Research Council. Como divulgador científico, ha realizado varios trabajos, entre los cuales se destaca su labor como productor científico del programa televisivo “Científicos, Industria Argentina”.  Autor de los libros Calentamiento global – Un cambio climático anunciado, y El Universo, del principio al fin, actualmente, es –entre otras actividades– Coordinador Operativo del Museo de La Plata.

Ambientes en el jardín


Ambientes en el jardín


En general, las obras de paisaje modifican los factores del clima del sitio intervenido, generando continuamente microclimas que tienen por objeto mejorar la calidad del hábitat. Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta.


Asoleamiento y orientación

La luz, además del cromatismo de los objetos, determina la intensidad  y proyección de las sombras que producen los objetos iluminados, otorgando una percepción óptica sobre las formas de los mismos y, de esa manera, da al paisaje características de relieve, profundidad y distancia.

Al recorrer un jardín, se suelen encontrar diferencias en la temperatura del aire: en determinados lugares, el ambiente se siente cálido y placentero, mientras que en otro rincón del jardín, el aire puede sentirse frío y ventoso.

¿Cuál es la razón para que ocurran estas diferencias? Este efecto es causado por los “microclimas” que se originan en el jardín desde el momento que nuestras decisiones modifican la luz que llega al lugar, la acción de los vientos predominantes, y es muy influyente en estos puntos la materialidad vegetal elegida.

Podemos definir “microclima” como un estado de confort en el sitio destinado al espacio verde. El diseñador del paisaje interviene modificando las condiciones naturales a través de reparos de insolación, sobre la dirección e intensidad de los vientos, modificaciones en la humedad del aire, generando condiciones de bienestar no solo para quienes disfruten de ese espacio verde, sino también para los demás elementos que integran dicho espacio.

Orientar correctamente un elemento en el jardín significa ubicarlo con respecto a los cuatro puntos cardinales, de manera que los rayos solares incidan sobre él en forma conveniente de acuerdo con los requerimientos del proyecto.

En nuestro hemisferio, el sol sigue una trayectoria desde el Este por la mañana, recorre el Norte y se pone sobre el Oeste (Poniente) por la tarde, que es similar durante el año, pero más corta durante el invierno. El asoleamiento y la orientación definen, por lo tanto, la asignación de funciones en un proyecto de paisaje, sobre todo, en superficies considerables, agrupando las actividades según sean sociales, de trabajo, de explotación, etc.

De acuerdo con esto, la situación noreste y noroeste son las más favorables para la mayoría de las plantas, mientras que las enfrentadas al sur reciben menos luz solar. Además, la diferencia en la inclinación de los rayos solares en invierno y en verano hace que el sol pueda alcanzar ventanas que nunca tienen sol directo en verano.

El área norte del jardín es la más indicada para plantas, árboles, arbustos y flores que son sensibles al frío o requieren alta luminosidad. Para la posición sur o para los rincones de sombra, se deben elegir las especies cuidadosamente, por dos motivos: los sitios serán más fríos y tendrán bajos niveles de luminosidad. Especies de follaje persistente, de hojas gruesas, brillantes, son las indicadas para atemperar estos rincones.

La misma operación de plantar especies de diferente porte y tipo de follaje afectará la llegada de la luz, del viento, las sombras proyectadas, etc. Estas diferencias en los climas dentro de un jardín son más marcadas hacia fines del invierno y comienzos de la primavera.

Vientos

Conocer la orientación del jardín también permite apreciar la incidencia de los vientos predominantes en un parque. La zona que mira al Sur, en nuestro hemisferio, además de recibir menos luz solar, es la que soporta el efecto de los vientos más fríos. En estas zonas, es conveniente la ubicación de especies que atemperen los vientos, a manera de cortinas verdes “rompevientos”. Siempre es recomendable, cuando el espacio lo permite, generar plantaciones de protección en las que el viento sea elevado, dispersado y filtrado en sucesivas pantallas vegetales.

La protección debe modificar la velocidad e intensidad del viento, oponiendo obstáculos filtrantes, nunca frentes vegetales sólidos, sino de baja densidad, que permiten su circulación interior, direccionándola y reduciendo su velocidad. La anulación total del viento es negativa, ya que origina calores excesivos o fríos intensos, al no permitir  la entrada de brisas suaves que “barren” esos factores adversos.

Las especies que cumplan esta función serán elegidas sobre la base de la altura deseada de la cortina, el espacio disponible,  el color y la densidad del follaje, la forma o silueta de la especie.

Se puede elegir una amplia gama de especies vegetales, entre las que se destacan en nuestra zona pampeana: Populus sp. (álamos),Casuarina cunninghamiana (casuarina), Eucalyptus sp. (eucalipto), Salix sp. (sauce), Grevillea robusta (roble sedoso), Acacia melanoxylon, Thuja,  entre los árboles; de porte arbustivo Crataegus, Myoporum (transparente, muy fuerte ante hormigas),Viburnum (laurentino), Neurium oleander (laurel de flor), Berberis, etc.

Texto y foto: Ing. Agr. Esp. Gabriela Benito